Hacienda ha perdido 300.000 declarantes de IVA desde el inicio de la crisis. Los últimos datos de la Agencia Tributaria indican que, en 2010, el número de declarantes cayó un 1,76%, un descenso menor al registrado en los dos años anteriores.
El retroceso del número de contribuyentes, que ha regresado a niveles del año 2004, ilustra el deterioro de tejido empresarial español. El IVA es un tributo que grava al consumidor final, sin embargo, la gestión del impuesto recae sobre las empresas, que son las que ingresan el IVA en Hacienda. Así, el descenso de contribuyentes refleja el cierre de negocios. La mayor parte de los declarantes son autónomos. Suman 1,8 millones frente al 1,3 millones de empresas.
El descenso se ha producido en todas las comunidades con la excepción de Galicia que registró un ligero incremento del 0,2%. Murcia, con una caída del 3,1% de declarantes presenta los peores datos, seguida de Madrid (-2,6%), Comunidad Valenciana (-2,4) y Castilla-La Mancha (-2,2%).
Cataluña es la comunidad con un mayor número de contribuyentes y suma el 20% del total. Andalucía con un 16,4% y Madrid con un 15,2% cierran el podio. Sin embargo, la mayor parte de la recaudación, más de la mitad se origina en Madrid. Esta aparente contradicción se explica porqué la capital aglutina la mayoría de sedes de grandes empresas.
A pesar de la caída del número de contribuyentes, la recaudación por IVA en 2010 se incrementó un 46,2% hasta alcanzar los 49.000 millones de euros. Una recuperación sin precedentes y que la Agencia Tributaria explica por "el menor importe pagado de devoluciones anuales y el nuevo sistema de devolución mensual". Además, en julio de 2010, el tipo general del IVA aumentó del 16% al 18% y el gravamen reducido pasó del 7% al 8%. Ello permitió el crecimiento de dos dígitos registrado en 2010.
Este ritmo de crecimiento se mantuvo en los primeros meses de este año, sin embargo, los últimos datos de ejecución presupuestaria correspondientes al mes de agosto ya mostraron un desaceleración de los ingresos por IVA. Aumentaron solo un 3% como consecuencia, entre otros motivos, de la atonía del consumo interno. Ante esta situación resulta improbable que España crezca este año al 1,3% como prevé el Gobierno. Además, en los próximos meses el efecto de la subida de tipos desaparecerá. Así, la posibilidad de que la recaudación por IVA descienda este año cada vez es mayor. En este sentido, el Ministerio de Economía confía en que el turismo, el único sector junto a las exportaciones que está contribuyendo a la recuperación, eleve los ingresos.
Por otra parte, hasta agosto, la recaudación de los impuestos especiales también descendió. De hecho, los ingresos tributarios estarían en tasas negativas si no fuera por las subidas fiscales que aprobó el Gobierno. Medidas como la eliminación parcial de la rebaja de 400 euros, la supresión del cheque-bebé, el incremento de la fiscalidad sobre las rentas del ahorro o la subida del IVA han permitido mantener la recaudación.